LA LIBERTAD RELIGIOSA Y LA TOLERANCIA
- Poeta, Escritor, Maestro de Teosofía
SINTESIS:
Siempre nos preguntamos que es la libertad religiosa, y no siempre encontramos los términos adecuados a los diversos planteamientos que a conciencia nos hacemos, ya sea en la polémica común, de la misma forma que en el foro íntimo y en la Cátedra.
Sería conveniente desarrollar a los fines específicos de este trabajo, lo que es realmente una entidad:, la naturaleza y el significado de la libertad religiosa.
Como todos estos temas están sumamente relacionados entre sí, es materialmente imposible, razón por lo cual no pueden ser tratados sin hacer obligada referencia a los demás.
Evidentemente, no se puede trazar una división precisa y lógica entre los respectivos contenidos de este capítulo del conocimiento, ni tampoco entre alguno de los problemas aquí analizados y los mismos problemas tal como aparecen en las situaciones concretas de la actualidad y sus antecedentes históricos.
Ningún funcionario eclesiástico ni filósofo podría representar al protestantismo de los pasados cuatros siglos, y mucho menos, ha habido en ninguna época un hombre capaz de dirigirlo.
Sin embargo, en cierto sentimiento limitado, las confesiones de las iglesias históricas, y ahora los pronunciamientos de los concilios interdenominacionales y cuerpos ecuménicos, pueden compararse en su significación con las decisiones de los concilios católicos y con las Encíclicas Papales, o las instrucciones de las jerarquías.
Es bueno observar, que los cristianos ortodoxos, los mahometanos, los hindúes, los budistas y los confucionistas prácticamente no tienen, al menos en estos tiempos de internet y televisión interactiva, declaraciones importantes o actos de autoridad religiosa, que tengan algún significado para la libertad religiosa.
La importancia de los documentos protestantes reside evidentemente mas en su carácter representativo ; la de los pronunciamientos católicos en su autoridad dominante.
En ambos grupos eclesiásticos hay una gran variedad de actitudes individuales, aunque el sistema jerárquico y los elementos comunes de la educación tienden hacia una conformidad mucho mas estrecha entre los obispos católicos romanos que entre los diferentes protestantes de posición comparable.
Ni uno ni otro tipo religioso tienen una filosofía completa y consecuente de la libertad religiosa.
No pocos de los escritos mas instructivos se deben a pensadores laicos de nuestra propia época o poco antes, que han producido no como cristianos fervientes, sino como estudiosos de mentalidad independiente, siguiendo la verdad por encima y mas allá de las barreras eclesiásticas; por ejemplo los católicos romanos Lord Acton, Jaques Maritain, y los protestantes A.J. Carlyle y Hocking.
Tales hombres hablan por si, con pleno y cabal conocimiento de sus tradiciones, pero modificándolas y aún repudiándolas en parte, cuando la luz propia así se lo ha señalado.
LIBERTAD DE CONCIENCIA
Los términos, Libertad Religiosa, tienen una gran variedad de acepciones a menudo no bien definidas.En parte, esa vaguedad se deriva de la complejidad de las relaciones entre las distintas cuestiones vinculadas a la libertad religiosa que comprenden al individuo, al cuerpo religioso , a la comunidad y al estado. La libertad en general, se define como la ausencia de compulsión o restricción. Sin embargo, no solo es algo negativo; es la oportunidad de hacer y ser algo de valor.
La libertad, exige la elección de buenos fines u objetivos, o al menos la opción entre distintos caminos en una dirección reconocida como buena. Implica que el individuo, y por extensión los grupos humanos tienen una inteligencia y una conciencia activa.
La libertad, para hacer lo que es malo o fútil o estúpido, es el necesario reverso de la verdadera libertad, porque sin posibilidad de elección no hay libertad ni personalidad moral.
La libertad del individuo y el grupo necesariamente implica respeto a la libertad de otros individuos y otros grupos; caso contrario se convierte en dominación y privilegio, con perjuicio para la libertad de otros al negarles el bien que es postulado como libertad para uno.
En la cultura establecida y la sociedad organizada, la libertad es reconocida por ley y la costumbre con sus corolarios sociales y éticos de que no ha de ser ejercida en perjuicio de otros quebrantando las normas bien conocidas que protegen la libertad que protegen su libertad, y que esa no será empleada en detrimento del orden público y la moral, definidas en términos generales y sujetas a reformas.
La definición conocida del utilitarismo refinado es la de John Stuart Mill, en su ya clásico ensayo sobre el individualismo moral, en el cual trata de La Libertad: "
La única libertad que merece tal nombre es la perseguir nuestro propio bien a nuestra manera; mientras intentemos privar a otro de los suyo, o impedir sus esfuerzos para obtenerlo ".
No se piensa aquí en la libertad del grupo libertad social; en realidad, no se toman en cuenta, como valores en consideración, los intereses de la comunidad.
La libertad de la comunidad, conforme ciertos filósofos es la suma de las libertades individuales; y la organización en la periferia del cuadro, ha de pesar lo menos posible sobre los hombres; solo lo indispensable para garantizarles el mínimo de protección necesaria para el ejercicio de la libertad individual.
Fulton Sheen en una declaración católica romana de hace cincuenta años atrás acentúa los elementos de elección y finalidad del valor al decir " La libertad correctamente entendida, es el derecho de escoger entre cosas buenas a fin de desarrollar las posibilidades superiores de la personalidad, y Lord Acton, que ya hemos citado anteriormente proclamó concepto igualmente noble en franca resistencia a las principales fuerzas que hallaba opuestas a la libertad del individuo moral. Entiendo por libertad nos decía Acton, la seguridad de que cada individuo, al hacer aquello que considera su deber, estará protegido contra la influencia de la autoridad de las mayorías, las costumbres y las opiniones.".
León XIII en una encíclica dijo, " La libertad genuina y que debe ser buscada es aquella que, por consideración al individuo no permite que los hombres sean esclavos del error y la pasión, que son los peores de todos los amos ".
Pero, lo cierto es que no puede haber moralidad ni carácter sin elección; solo puede haber sujeción y tutela. El individuo necesita buscar por si mismo el fin justo cuando son posibles otros fines. No podría sostener, ni aquí ni en ninguna otra parte de este trabajo se sostiene, que la conciencia individual sea una simple entidad aislada.
Factores sociales, educativos y religiosos intervienen en el desarrollo. Pero la conciencia así como lo hemos visto en los trabajos sobre la conciencia y sus diversos estados es el centro de decisión en el cual la personalidad libre constituye una síntesis de momentos internos y externos. Tampoco se implica que la libertad de conciencia sea una desenfrenada libertad de la obligación moral; es mas bien esa responsabilidad de un espíritu libre, único que puede reconocer y afrontar una obligación moral.
Ruggiero, nos anuncia que la libertad no es un hecho natural, sino el resultado de una inexorable educación del carácter y señal de madurez civil. Porque el hombre tiene capacidad para determinarse a si mismo, y elevarse por sobre las limitaciones de la vida actual.Obedecer a una autoridad reconocida por la conciencia, porque ello surge de su propia ley, es ser verdaderamente libre.
Agreguemos que la gran gloria de Kant, consiste en haber demostrado que la obediencia a la ley moral es la libertad. La conciencia, en realidad es el punto focal de la libertad en cualquier sentido que se le de al término, y la conciencia es el punto focal de la libertad religiosa, y ambos términos se emplean a menudo como sinónimos, y para ello nada mejor que recordar lo que Jacques Maritain escribió sobre los derechos del hombre y la ley natural:
"EL PRIMERO DE ESTOS DERECHOS ES EL QUE TIENE LA PERSONA HUMANA PARA ENCAMINARSE HACIA SU DESTINO ETERNO POR EL SENDERO QUE SU CONCIENCIA RECONOCE COMO SENDA INDICADA POR DIOS. CON RESPECTO A DIOS Y LA VERDAD, NADIE TIENE EL DERECHOS DE ELEGIR A CAPRICHO UNA SENDA CUALQUIERA EN LA MEDIDA EN QUE LE SEA POSIBLE CONOCERLA. PERO CON RESPECTO AL ESTADO A LA COMUNIDAD TEMPORAL Y AL PODER TEMPORAL ESTÁ EN LIBERTAD DE ELEGIR SU PROPIA SENDA A SU PROPIO RIESGO, SU LIBERTAD DE CONCIENCIA ES UN DERECHO NATURAL E INVIOLABLE. SI ESTA SENDA RELIGIOSA VA TAN LEJOS QUE CONDUCE A ACTOS REPUGNANTES A LA LEY NATURAL Y A LA SEGURIDAD DEL ESTADO, ESTE TIENE EL DERECHO DE INTERVENIR Y APLICAR SANCIONES CONTRA ESOS ACTOS. ESTO NO SIGNOFICA QUE TENGA AUTORIDAD EN EL CAMPO DE LA CONCIENCIA."
Puesto que Dios puede instruirla y gobernarla, se ha reservado para sí el dominio sobre la conciencia, no es por consiguiente legal que nadie, quien quiera que fuera, y en virtud de cualquier autoridad que tuviere en el gobierno de los países fuerce la conciencia de otros, y por lo tanto toda ejecución, destierro, multa encarcelamiento y otras cosas semejantes conque los hombres son afligidos por el solo ejercicio de su conciencia, o diferencia de culto u otra opinión, proceden del espíritu del mal y son contrarias a la verdad; siempre, con tal que nadie, so pretexto de la conciencia, perjudique a su prójimo en su vida o sus bienes, o haga algo destructivo o inconsistente con la sociedad humana en cuyo caso la ley, es para el transgresor y la justicia y debe ser administrada sobre todos sin excepción .
Ya William Penn estableció el significado de la elección de la libertad, como requisito previo de la genuina fe religiosa: y decía " siempre he entendido que la imparcial libertad de conciencia es derecho natural de todo hombre y que quien tiene religión sin ella, su religión no es suya propia. Porque no siendo la religión de su propia elección, es la de aquel que se la impone. La libertad de conciencia es pues, el primer paso para tener religión, conforme mi modesta opinión.
Hay quien ha mostrado también y en forma concluyente la significación de la conciencia como raíz de la libertad religiosa, y del principio de la igualdad religiosa como índice de sinceridad.
Encontramos también que en la historia moderna de occidente ese es un movimiento gradual de la libertad de conciencia - en un sentido restringido - a la plena igualdad religiosa.
A veces se presenta este cambio como una mera consecuencia del escepticismo religioso, lo cual, implicaría que si el mundo sostuviera como en el siglo XII, la validez de ciertas verdades fundamentales, no vacilaría en imponerlas a todos sus miembros por la fuerza, como lo hizo en las raras ocasiones que se presentaron.
Pero hay un principio mucho mas profundo involucrado en la cuestión, que ilustra el significado múltiple de la idea de la personalidad.
Lejos de implicar alguna diferencia hacia la religión, el principio de la igualdad religiosa es un reconocimiento de la profunda importancia de la sinceridad intelectual, particularmente en relación con los problemas mas profundos de la vida.
Desde el momento en que se reconoce la honestidad como un deber, se hace cada vez mas repugnante el castigo de las creencias a que ella puede conducir.